El sindrome de la soberbia del ejecutivo.

EL SINDROME DE LA SOBERBIA DEL EJECUTIVO.

Por: Luis Manuel Rivera.

Director General  en Powerpeople.

En los últimos años me he percatado de que existen ejecutivos con estas actitudes y características. Ellos piensan que siempre tendrán un puesto de alta Dirección, que serán eternos y que son grandes y no merece la pena ni voltear a ver lo que sienten y puensan sus colaboradores. Me da mucha tristeza porque algunos menosprecian su trabajo y su ceguera los lleva a sentirse dioses. 

Señores, esto es muy común en la hotelería, así que reflexionemos y pongamos los pies sobre la tierra, seamos humildes, condescendientes y pensar que más vale ser buenos lideres y empoderar a quienes con ellos hacen grande a la organización, porque  puedes llegar al peldaño más alto, pero algún día tendrás que partir y ya no serás aquel personaje, simplemente serás una persona más y a quien por tus obras serás recordado u olvidado.

Sin duda, la vida y las obras tienen un retorno, si dejas huella, que sea por tu compromiso y lealtad, o estarás destinado al olvido.

El Doctor Enrique Rojas, (Fuente: superpersona) define en su artículo algunos aspectos característicos de este tipo de peronas y deseo compartirlo con ustedes como una reflexión.

La soberbia consiste en concederse más méritos de los que uno tiene. 

Es la trampa del amor propio: estimarse muy por encima de lo que uno vale. 

Es falta de humildad y por tanto, de lucidez. 

La soberbia es la pasión desenfrenada sobre sí mismo. 

Apetito desordenado de la propia persona que descansa sobre la hipertrofia de la propia excelencia.

Es fuente y origen de muchos males de la conducta y es ante todo una actitud que consiste en adorarse a sí mismo: sus notas más características son prepotencia, presunción, jactancia, vanagloria, situarse por encima de todos lo que le rodean. La inteligencia hace un juicio deformado de sí en positivo, que arrastra a sentirse el centro de todo, un entusiasmo que es idolatría personal. 

Hay dos tipos de soberbia; una que es vivida como pasión, que comporta un afecto excesivo, vehemente, ardoroso, que llega a ser tan intenso que nubla la razón, pudiendo incluso anularla e impedir que los hechos personales se vean con una mínima objetividad. La otra es percibida como sentimiento cursa de forma más suave y esa fuerza se acompasa y la cabeza aún es capaz de aplicar la pupila que capte la realidad de lo que uno es, aunque sólo sea en momentos estelares. Entre una y otra deambula la soberbia, transita, circula, se mueve y según los momentos y circunstancias hay más de la una o de la otra. 

Ante la soberbia dejamos de ver nuestros propios defectos, quedando éstos diluidos en nuestra imagen de personas superiores que no son capaces de ver nada a su altura, todo les queda pequeño. Hay una gradación entre las tres estirpes, soberbia-orgullo-vanidad, que van de más a menos intensidad, tanto en la forma como en el contenido.

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